" Desde el mismo desierto, hasta la mis- ma noche, mis cansados ojos siempre se
abren a la estrella de plata, siempre, sin que
se conmuevan los Reyes de la vida, los tres
magos: el corazòn, el alma, la mente.
¿Cuàndo iremos, màs allà de las playas y los
montes, a saludar el nacimiento del nuevo
trabajo, la nueva sabiduria, la fuga de los ti- ranos y de los demonios, el fin de la su-
persticiòn, a adorar -¡los primeros!- la Navidad
sobre la tierra?"
de "Una temporada en el infierno"
de Arthur Rimbaud.
¡Oh, càrnicos-espiritus; nosotros cantamos a los vientos del planetario sur:
Ardan navidades del mercantilista designio ¿cuàndo dejaremos de
adorar sus superfluas navidades? dejar de adorar al babilònico consumismo, a su todopoderoso Estado, a la propiedad privada delos
dioses, a los pròceres (entre ellos el mìsmisimo satanàs),a la historia
de los rebaños y sus justificaciones, y ala opresiòn en sus multiples
caras ( sobre todo aquellas que se declaràn inevitables), y, obviamente,
a sus celebraciones de cada dìa y,acà no me seguiràn,cada noche,
para renacer en el poètico fuego de las antorchas que ya no adoraràn
a la felicidad prefabricada y su idiotizadora diversiòn sino al rito que,
oh,hermanos mìos, podamos crear creando, sin renegar ya del instinto
y tu razòn, la danza de los soles a la luz de la nocturna Era.
eltopodesdeelvalledelasruinas( Trelew ).